CONQUISTA. Tour 2019 de Caleb Ordóñez Talavera

LA MONTAÑA TE LLAMA… ¡SÚBELA!

El 2019 viene con retos enormes para nuestras vidas. Solo aquellos que tengan la inspiración, la pasión y el coraje para vivir en conquista, lograrán el mejor año de sus vidas.

El mejor conferencista de jóvenes Caleb Ordóñez Talavera, habla en esta serie, de como lograr una vida ascendente gracias al conocimiento de nuestras emociones y como esculpir nuestros pensamientos a fin de que logremos las metas que solemos dejar a un lado. Subamos juntos esta gran montaña, hasta lograr la satisfacción de cambiar radicalmente nuestras vidas.

CONQUISTA es un mensaje provocador, dinámico y muy motivante. Cada etapa de nuestra vida tiene retos que deben de ser vencidos, pero para eso necesitamos de fuerza e incluso violencia para lograr triunfar.  Lleva este mensaje a tu ciudad, que todos escuchen el llamado de esa montaña que nos convoca a revitalizarnos, recuperar nuestros sueños y tener una vida ascendente. Tu puedes ser un agente de transformación y dejar un legado. CONQUISTA.

Durante todo el 2019, Caleb Ordóñez e invitados recorrerán México y otros países de Latinoamérica para llevar este mensaje que arde por ver personas con hambre de éxito. Si tú como él, estás inconforme con lo que ves a tu alrededor, asóciate y envía un correo electrónico a calebordonez@gmail.com de esta manera te explicaremos los detalles para poder llevar CONQUISTA a tu ciudad y provocar una revolución de gente que necesita esa dosis de motivación para alcanzar grandes sueños.

CONQUISTA ES…

  • Un análisis en nuestro cerebro para utilizarlo a nuestro favor.
  • Participar activamente por nuestra comunidad.
  • Motivación extra para emprender y TODO lo que hagas sea con pasión genuina e inspiración.
  • Herramientas para ser un líder asertivo y con motivación contagiosa.
  • Una catarsis que no te permitirá salir igual luego de escuchar este mensaje.
Conferencista jóvenes

Caleb Ordóñez, el mejor conferencista para jóvenes

¡Prepárate para ser inspirado y revolucionar a tu gente! Caleb Ordóñez es un conferencista que sabe retar a los jóvenes a transformar sus vidas y a su comunidad.

¿POR QUÉ CONTRATAR A CALEB?

Contrataciones: calebordonez@gmail.com

Caleb Ordóñez TalaveraDesde el momento que Caleb suba al escenario con su energía y pasión, entenderás que hay un “click” con la audiencia, no es un conferencista común, algunos lo llaman “el predicador sin religión”, es un motivador por inercia, pero sin mensajes melosos o comunes, su mensaje siempre tiene sustento científico y reta al auditorio a abrir su mente a nuevas formas de pensar. Su mensaje es claro y fuerte, habla con autoridad de temas que son para todos importantes y deja técnicas sencillas para poder llevar a cabo cambios inmediatos.

Caleb Ordóñez Talavera

Si buscas que tu auditorio sea impactado y no pierda atención de nada, que salga de tu evento con ganas de arrasar con el mundo y cambie su vida: El mensaje de Caleb es justamente lo que estás buscando. En ocasiones el público ríe, en otras reflexiona y medita, algunos llegan a las lágrimas, pero nadie deja de sentir algo luego de escuchar a este joven conferencista. ¡Tienes que escucharlo!

Tiene 32 años, pero por más de diez de ellos ha impactado las vidas de más de 500,000 jóvenes con un mensaje proactivo; es una voz que ha transmitido su mensaje en distintos lugares del mundo. Sus palabras son dirigidas a la “generación que cambiará la historia del mundo”. Es un reto por transformar y crear un movimiento contracultural que busque una nueva especie de personas, con mentalidad triunfadora, trascendente y con destino.

Caleb Ordóñez TalaveraInvita a Caleb a tu congreso o foro, llévalo con tu equipo de trabajo y sabrás que vale la pena.

CALEB ES:
  • CONFERENCIAS DE IMPACTO…
  • UN MENSAJE DE MOTIVACIÓN Y DESARROLLO DE JOVEN A JOVEN.
  • UN DESAFÍO GENERACIONAL.
  • UN IMPULSO APASIONANTE Y UN MENSAJE REVOLUCIONARIO.

Caleb Ordóñez TalaveraCaleb Ordóñez Talavera @CalebMX / Facebook

Caleb Ordóñez Talavera

Caleb Ordóñez Talavera Nació en Chihuahua, Chihuahua el 10 de Mayo de 1984. Joven periodista y activista social. A su corta edad ha colaborado en los periódicos mexicanos más importantes como el diario nacional El Universal, CNN, BBC de Londres, la Organización Editorial Mexicana y la revista Proceso, así como Tv Azteca y Radio Fórmula. Ha participado en foros nacionales e internacionales y su mensaje ha sido escuchado por más de 700,000 jóvenes en países como Estados Unidos, España, Alemania y Colombia.

Caleb Ordóñez TalaveraActualmente es presidente de la Asociación civil “Jóvenes con Propósito” y  director general de la empresa ImaginaZion comunicaciones.

Es uno de los comentaristas políticos más jóvenes e influyentes en medios nacionales. Publica su comentario político en distintos medios.

Escribe a Caleb en: calebordonez@gmail.com

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El Rencor no es para ti. Por Caleb Ordóñez Talavera

Caleb Ordóñez T.

Una persona, quizás un hombre o una mujer, camina por la calle atrapada en un dolor que la agota. El lugar es cualquiera sobre el planeta y el tiempo también. Su mirada, perturbada y decaída, se dibuja encerrada en una cara contraída sobre sí misma.
En esta contracción ella insinúa una hostilidad, incluso un odio. Parece estar concentrada en una labor importante, en un trabajo plenamente justificado. Su soledad es absoluta.

Esta persona ya no sabe cuanto tiempo lleva caminando así. Aunque logra hacer lo que tiene que hacer ya sea en su trabajo, en su oficio o en su profesión, todo parece ser más costoso desde que esto comenzó.
Es que parte de su energía física y sobretodo mental, desde ese instante, alimenta un círculo vicioso que la está matando, un círculo que empieza y termina, una y otra vez, en el recuerdo de algo que la golpeó en el centro de su ser.
Puede ser algo que, de repente la impactó y se anidó en sus moléculas, células, tejidos y músculos.

O Puede ser algo que vio, que le contaron, que le hicieron, incluso algo que imaginó a partir de ciertos retazos, de algunos hilos sueltos ciertamente observados en la relación con otra persona. En todo caso, sea la situación que sea, esto le ha dejado una herida traumática, una huella que le ha dañado algo constitutivo de su identidad.

En efecto, esa violencia en un centro esencial de su persona le incendió, en aquel momento, una mezcla tormentosa de emociones, se quema por dentro. Una confusión, resultado propio de un mundo que se trastoca, una tremenda extrañeza e incredulidad por la confusión de lo que se creía seguro y confiable y que ahora es otra cosa, una sensación de desamparo y precariedad como secuela de la pérdida dramática del lugar que sentía familiar, un dolor y una tristeza enormes por el derrumbe, la degradación o la distorsión del valor que tenía al amor que había sido colocado en esa persona, en esa idea o en ese lugar.
Y por supuesto el odio, el gigantesco odio como respuesta a lo que se siente como un ataque mal intencionado, desconsiderado, falto de preocupación, carente de todo amor o agradecimiento.

Y por supuesto el odio, el gigantesco odio como respuesta a lo que se siente como un ataque mal intencionado, desconsiderado, falto de preocupación, carente de todo amor o agradecimiento.
Y por supuesto, haciendo crecer toda señal de ese odio, la impotencia, la imposibilidad de haber acometido una venganza absoluta de inmediato.
Lo percibido, lo imaginado, lo sentido, lo pensado desde el momento de los hechos traumáticos se ha convertido para nuestra persona en una huella deslumbrante en el escenario de su mente, se muere por dentro.

EL RESENTIMIENTO NOS TRANSFORMA

La vía del olvido pasa por la posibilidad de recordar y pensar, es decir, por la posibilidad de que podamos representarnos los hechos, de que podamos asociarlos con otros recuerdos, con otras sensaciones, o sea, pasa por la oportunidad de comprender lo que ha ocurrido. Pero ¿qué pasa cuando los hechos han ocurrido a nuestras espaldas o frente a nosotros y lo sabemos después, cuando nos enteramos de que lo que creíamos ver, creer, escuchar no era verdaderamente lo que pensábamos y sentimos frustración?.
Este conocimiento, llega atacando lo que pensábamos era la realidad y nuestra imagen de nosotros mismos. Entonces pensamos que enloquecemos o que somos estúpidos y todo parece perder esa solidez que nos daba la confianza en la realidad, todo comienza a temblar en nuestro interior.

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¿En qué crees? por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

En la época que vivimos al parecer es más fácil no creer en nada y en nadie, como si eso fuera posible. Miles de personas a nuestro alrededor dicen no tener ningún tipo de creencia. Evaden los temas religiosos y políticos, entendible, por el ocaso histórico de estas dos instituciones puramente humanas.

Sin embargo dejar de creer es algo imposible para el hombre mismo. Si has sentido como que alguien te mira por la espalda, evitas caminar bajo una escalera o presientes que aquél mesero atento, vendrá con la cuenta “aumentada”. Aunque te digas ateo eres sin duda un verdadero “creyente”.

Creer tiene su principio en la palabra alemana “glauben” que a su vez significa poner “esperanza en algo” o “amar”. Y en principio esta palabra era utilizada por religiosos para referirse a “tener fe en Dios”. Sin emabrgo, hoy en día se utiliza para creer en la suerte, en el destino, en la reencarnación, en la misma democracia o en algún candidato.

Por mucho tiempo se nos enseñó que lo que creemos es lo que aprendemos a creer desde pequeños, lo que nos han enseñado sistemáticamente a pensar. Algunos científicos y filósofos aseguran  que en algún momento la “racionalidad” hará que dejemos de creer en lo que nos enseñaron y que de pronto comenzaremos a dejar creencias para aprender nuevas cosas.

Se equivocan.

El hombre cree en supersticiones e ideas tan complejas por una  razón sencilla: sobrevivir. Nuestras creencias están fuera de todo límite, llegan a convertirse en fantasías de las que no nos incomoda deshacernos.

La semana pasada comentábamos lo arduo que se convierte el pensar distinto a la colectividad, que puede llevarnos hasta la misma muerte. El hombre no quiere más problemas de los que tiene a lo largo de su existencia como para “cambiar la mentalidad de otros”.

Así que en lugar de transformarnos día a día, preferimos creerlo todo pues así fuimos educados. Tuvimos clases de religión y de civismo. Nos enseñaron a tenerle miedo al “coco” y a la muerte. Nos han dado herramientas para sobrevivir el mundo y buscamos en que más creer. Nos convertimos en “creelotodo”. Como no podemos salirnos de nosotros mismos y pensar la vida de otra manera, apelamos a la información de creencias que tenemos almacenadas en la computadora de nuestro cerebro y nos conformamos a vivir así.

 No creemos en algo nuevo por flojera.

Estudios han demostrado que el hombre pierde todo interés en creer en nuevas cosas por causa de que nuestro cerebro ya está cansado. Si, a lo largo de nuestra vida hemos sido tan instruidos en saber que creer y en que no creer, que nuestra cerebro ya no tiene la intención de esforzarse por tener una nueva mentalidad.

Entonces todo lo que es nuevo o controversial hacia nuestras viejas creencias es desechado inmediatamente. Entre mas envejecemos la estructura de nuestro cerebro es incapaz de creer en “nuevas creencias”. Entonces es sencillo escuchar personas que dicen: “Soy de tal religión porque nací en un hogar de tal religión” o “Me identifico con tal partido político porque mis padres votaban por ese partido”.

En otras palabras, no nos atrevemos a transformar nuestra mente por flojera, la madre de todos los fracasos.

¿Sombras o personas?

Ahora, a lo largo de toda nuestra existencia tenemos la oportunidad de ser o de parecer. El que aspira a parecer, inevitablemente renuncia a ser.

Ser, es el hombre. Parecer, es la sombra.

Hay personas que viven siendo sombra.

No existen solos, necesitan de algo o alguien para existir. Crecen porque saben amoldarse a la hipocresía social. Buscan pertenecer a algo, a un grupo en especial, necesitan espacios de preferencia ya sea en un restaurante, un antro, un concierto o en una zona residencial. Quieren “parecer”.  Son un apellido.

Hay quienes son.

Rebeldes, siempre, al pensamiento colectivo basado en la desgracia y la desesperanza; diligentes en cambiar su propia mentalidad, curiosos por lo nuevo y las ideas provocativas. Existen por encima de los sistemas o las instituciones, encarnan el cambio y la transformación. Tienen un nombre.

Hombres y sombras, los primeros piensan con la cabeza, aferrados a los ideales de transformación; las sombras reflejan pensamientos ajenos, esclavizados en paradigmas sociales. Parecen ser de mundos distintos, no son compatibles, recíprocamente se rechazan.

 ¿Quién eres?

¿Es posible cambiar nuestra forma de pensar, de tal manera que creamos cosas que realmente pueden ayudarnos a ser mejores personas? No me refiero a solamente personas “aceptadas” por la sociedad. Sino gente genuina y que realmente puede realizar las ideas que defiende, sin necesidad de aparentar.

No todo lo que creemos es cierto. Vale la pena hacer un estudio introspectivo y seleccionar de nuestras creencias cuales son las que resultan útiles y factibles. Dejar fuera las fantasías y encontrar dentro de nosotros mismos una mentalidad de tal valor que nos convierta en revolucionarios para ser cada día personas más coherentes e íntegras.

La filosofía cristiana orgánica lo resumía de esta manera: “No mirando las cosas que podemos ver, sino las que no podemos, porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven, son eternas”; De esas “cosas” ¿Cuáles construyen en ti una persona con una mentalidad emergente ante una sociedad decadente?